
La noche te cae encima de la cabeza como lluvia... una vez que comienza no puedes detenerla, caprichosa e inevitablemente te cubre.
En la noche soy ciega... hasta la luna parece un simple adorno inservible colgado en una inmensa pared de azul casi negro...porque su luz no me alumbra en lo absoluto...todo es oscuridad.
¡Maldita noche! Con ella aparecen mis fantasmas, mis demonios mas temidos... aquellos a los que aunque no logro ver el rostro, siento que me acechan con sus inmortales garras llevándome hacia abajo. Son mis malditos temores...
¡Estúpida agonía¡... si tan solo un deseo se cumpliera podrían cambiar las cosas...si la noche no existiera...
Pero ¿cómo desear que algo no exista si parezco amarla y a la vez necesitar el martirio que trae consigo?
Porque podría desear que la noche no existiera...pero viviría en un día eterno y con su luz aparecerían los rostros de seres repugnantes, muertos vivientes que solo quieren devorar mi carne cínicamente, llenar con ella sus pestilentes e insaciables estómagos; lastimar, dejar cicatrizar y volver a herir siempre en el mismo lugar...
¿Acaso seria peor vivir eternamente en una infernal noche, a ciegas y a expensas de seres que nunca morirán, o, a la luz del día, combatiendo con seres que expelen el olor de la muerte y cuyas tripas se pudren desde siempre, que aguardan el momento en que me voltee para comerme viva... para traicionarme?
Todo esto parece una estúpida locura... ¿Cómo vivir entonces?
En la noche soy ciega... hasta la luna parece un simple adorno inservible colgado en una inmensa pared de azul casi negro...porque su luz no me alumbra en lo absoluto...todo es oscuridad.
¡Maldita noche! Con ella aparecen mis fantasmas, mis demonios mas temidos... aquellos a los que aunque no logro ver el rostro, siento que me acechan con sus inmortales garras llevándome hacia abajo. Son mis malditos temores...
¡Estúpida agonía¡... si tan solo un deseo se cumpliera podrían cambiar las cosas...si la noche no existiera...
Pero ¿cómo desear que algo no exista si parezco amarla y a la vez necesitar el martirio que trae consigo?
Porque podría desear que la noche no existiera...pero viviría en un día eterno y con su luz aparecerían los rostros de seres repugnantes, muertos vivientes que solo quieren devorar mi carne cínicamente, llenar con ella sus pestilentes e insaciables estómagos; lastimar, dejar cicatrizar y volver a herir siempre en el mismo lugar...
¿Acaso seria peor vivir eternamente en una infernal noche, a ciegas y a expensas de seres que nunca morirán, o, a la luz del día, combatiendo con seres que expelen el olor de la muerte y cuyas tripas se pudren desde siempre, que aguardan el momento en que me voltee para comerme viva... para traicionarme?
Todo esto parece una estúpida locura... ¿Cómo vivir entonces?
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